Sumérgete en un salón iluminado por lámparas donde el café negro se prepara a fuego lento y hilos de humo de hachís se enroscan entre cortinas de terciopelo. Esta fragancia peligrosamente adictiva se abre con un golpe de absoluto de espresso tostado y pimienta rosa triturada, atravesada por el brillo agridulce de davana y un susurro narcótico de acorde de cannabis verde que difumina cada borde afilado.
Algo más oscuro se apodera a medida que el aroma se desarrolla sobre la piel: resinas antiguas e incienso ahumado que se fusionan con la seducción cremosa de almendra amarga y jazmín sambac, mientras una vena de azafrán late debajo como un segundo latido. El café nunca desaparece. Se profundiza, se vuelve casi almibarado, envolviéndose alrededor del tabaco curado y el más leve fantasma de flor de azahar hasta que dulzura y sombra se vuelven indistinguibles.
Lo que permanece es la obsesión destilada: denso corazón de madera de oud y guayaco humeante encerrados en una base de pura vainilla de Madagascar, pachulí y ámbar cálido que se niega a abandonar la piel o la memoria. Esta es una fragancia que actúa como un sedante: lenta, pesada, total. Una aplicación y entenderás por qué la nombraron como lo hicieron.
Concentración: 15% (Eau de Parfum) en un frasco con spray de 50 ml
Ingredientes
Alcohol de perfumista, Parfum, Aqua (agua) SIN: ftalatos, parabenos, sulfatos. Fórmula vegana. Libre de crueldad.