Muerde algo que no deberías. La primera bocanada llega como un bocado de fruta robada: sandía agrietada por el sol que sangra rosa sobre tu muñeca, fresa tan madura que se magulla bajo su propio peso, una cereza marrasquino goteando aún colgando del frasco. Esta no es una fragancia que se presenta. Te agarra del cuello y deja una marca.
La dulzura no se desvanece, se espesa. Macarón esponjoso y vainilla batida se entrelazan como cuerpos a media luz, mientras la almendra confitada añade una suavidad polvorienta, casi narcótica, que te hace acercarte más de lo planeado. La fruta nunca se disuelve por completo. Zumba debajo, sonrojada e insistente, como una canción que escuchaste una vez en una ciudad extranjera y que sigue repitiéndose detrás de todo lo que haces durante días.
Luego los bosques se cierran y todo exhala. Cereza al brandy—oscura, lacada, ligeramente peligrosa—se hunde en sándalo cálido y maderas exóticas resinosas que huelen al interior de un armario que no debías abrir. El azúcar sigue ahí, pero ha sido tragado por algo más antiguo y lento. Lo que comenzó como puro placer termina posado sobre tu piel como un secreto que llevarás todo el día y no confesarás a nadie. Úsalo en capas, solo, o deja que alguien más pase la noche tratando de descubrir qué es lo que los atrae hacia ti.
Concentration: 15% (Eau de Parfum) in a 50 ml spray bottle
Ingredientes
Perfumer’s Alcohol, Parfum, Aqua (water) NO: phthalates, parabens, sulfates. Vegan Formula. Cruelty-free.